Tod@s vemos publicidad sobre aceites esenciales y, normalmente, lo que nos queda de esto es que son líquidos aromáticos que siempre vienen en frascos pequeños y suelen ser bastante caros. Hay incluso quién dice que ayudan a curar o mejorar patologías, pero no son «medicamentos al uso».
Pues la verdad es que, cuando son puros y auténticos, su potencia bioquímica es innegable. Sin embargo, es vital saber distinguir entre un producto sintético de ambientación y un aceite esencial de grado terapéutico quimiotipado.